En toda la industria automotriz, la carrera hacia la electrificación, la neutralidad de carbono y la circularidad se está acelerando. Pero a medida que la sostenibilidad se convierte en un imperativo comercial, el cumplimiento normativo está surgiendo rápidamente como uno de los mayores dolores de cabeza operativos. Ya sea que usted sea un OEM que gestiona la trazabilidad de las baterías de los vehículos eléctricos , un proveedor escalonado que navega por las regulaciones regionales o un fabricante de repuestos que enfrenta nuevas reglas de abastecimiento, el mensaje es claro: el cumplimiento y la sostenibilidad ya no pueden tratar como prioridades separadas. Hoy en día están inextricablemente vinculados.
La nueva realidad de la presión regulatoria
Los fabricantes de automóvil se enfrentan a un aumento de los mandatos de sostenibilidad global y los requisitos de economía circular. Desde la Regulación Europea de Baterías hasta los estándares de divulgación ESG en evolución, el cumplimiento hoy exige transparencia de extremo a extremo en todos los niveles de la cadena de suministro. Los fabricantes deben saber no sólo qué materiales se emplean, sino también de dónde provienen, cómo se produjeron y quién los manipuló durante el proceso.
Para muchos, este nivel de trazabilidad es abrumador. Muchos líderes de la cadena de suministro dicen que pasan más tiempo buscando datos de cumplimiento que gestionando proveedores, y saben que incluso una sola brecha en la trazabilidad de los vehículos eléctricos podría poner en peligro los plazos de producción o la aprobación regulatoria. La realidad es que los sistemas existentes nunca fueron construidos para manejar la profundidad y complejidad de los mandatos de sostenibilidad actuales.
¿El resultado? Los equipos están enterrados en hojas de cálculo y emails de proveedores, tratando de reunir documentación para auditorías o certificaciones de productos. La falta de un solo dato puede retrasar el lanzamiento de un vehículo eléctrico, exponer a la compañía a sanciones regulatorias o tensar las relaciones con socios OEM clave.
El desafío de la economía circular
A esta complejidad se suma el cambio global hacia una economía circular. La capacidad de recuperar, reutilizar y reciclar materiales se convirtió en una medida clave del desempeño en sostenibilidad. Pero lograr este nivel de conocimiento requiere colaboración y visibilidad que se extienden mucho más allá de los proveedores directos de una compañía.
Por ejemplo, pensemos en un fabricante de vehículos eléctricos que obtiene componentes de batería de múltiples niveles de proveedores. Si un proveedor de nivel inferior no proporciona documentación de trazabilidad para el litio o el cobalto, el OEM corre el riesgo de incumplir las normas, sufrir retrasos en la producción o sufrir daños a su reputación. Sin sistemas integrados para rastrear datos de sostenibilidad desde las materias primas hasta los productos terminados, la circularidad sigue siendo más una ambición que una realidad.





