En Lean Manufacturing, la eliminación del desperdicio es un factor decisivo para mejorar el flujo de valor de un producto. Al mapear meticulosamente cada etapa del ciclo de vida de un producto, los equipos de la cadena de suministro pueden determinar no sólo cómo optimizar los procesos sino también cómo reducir el desperdicio de manera efectiva.
La reducción de desperdicios, que es un principio central de la fabricación eficiente, se centra en siete áreas clave: sobreproducción, sobreprocesamiento, espera, defectos, movimiento, inventario y transporte. Al centrar la atención en estas áreas mediante una planeación y ejecución estratégicas(reforzadas por IA, toma de decisiones unificada e interoperabilidad ), los fabricantes pueden lograr resultados más precisos y centrados en el valor, y reducir significativamente el desperdicio organizacional. Nuestros blogs sobre reducción de residuos profundizaron en estas prácticas y las aplicaron en la planeación y la ejecución.
Hoy dirigimos nuestra atención a los residuos provocados por el transporte innecesario. Este desperdicio no sólo aumenta el riesgo de daños al producto y al inventario, sino que también infla los costos, perjudica la calidad del servicio, afecta la utilización de los activos, incrementa las emisiones e interrumpe la disponibilidad de materiales para la producción. Estos problemas a menudo surgen de una visibilidad limitada, una mala ubicación del inventario y un transporte ineficiente debido a cargas mal gestionadas, rutas no optimizadas y sobreproducción.
Los riesgos de los residuos de transporte no mitigados
La reducción de los residuos del transporte frena el movimiento innecesario de productos o suministros. Las ineficiencias más comunes incluyen kilómetros evitables debido a malas rutas o desvíos inevitables causados por desafíos imprevistos, como cambios climáticos repentinos o perturbaciones globales. Una mala planeación y gestión del inventario dejan mercancías donde no se necesitan, lo que requiere transporte adicional o acelerado para trasladarlas a donde se necesitan.
El concepto de residuos de transporte se extiende también a la gestión de datos. Las tareas redundantes y la entrada manual de datos a menudo conducen a ineficiencias tan riesgosas como las causadas por el transporte físico. Por ejemplo, cuando los datos se transfieren manualmente entre soluciones aisladas a una hoja de cálculo centralizada para su análisis, la transferencia de datos (o transporte de datos) corre el riesgo de ser inexacta debido a un mapeo deficiente o al ingreso manual de datos y demoras que podrían magnificar los problemas en el futuro.
Algunos ejemplos de riesgos potenciales incluyen:
- Costos elevados y dependencia de cargas urgentes
- Pérdidas o daños de inventario durante el transporte
- Producción y servicios retrasados
- Servicio al cliente comprometido
- Utilización subóptima de activos y recursos
- Sobreproducción o mercancías extraviadas que requieren transporte adicional
- Disponibilidad de material obstaculizada
- Aumento de errores del sistema debido a la poca precisión de los datos
- Retraso en la toma de decisiones debido a sistemas desconectados





