Los responsables de la cadena de suministro están trabajando bajo una presión sin precedentes en los últimos tiempos. Las disrupciones se producen más rápido de lo que la mayoría de las organizaciones pueden absorberlas, el ritmo de adopción de la IA se está acelerando y cada vez se les pide más a los ejecutivos que demuestren los resultados de sus inversiones en tecnología. En este contexto, la confianza debería ser difícil de conseguir, pero para algunos líderes no lo es.
El reporte Supply Chain Compass 2026, una encuesta de Blue Yonder realizada a 678 profesionales sénior de la cadena de suministro en los sectores minorista, manufacturero y logístico, reveló que casi la mitad de los encuestados (46%) calificaron su optimismo con +4 o +5 en una escala de cinco puntos. El 54% restante se mostró más indeciso y el 10% se mostró abiertamente pesimista. Lo que resulta sorprendente es que la divergencia no tiene nada que ver con el sector, la región o el tamaño de la compañía. Organizaciones del mismo tipo y envergadura están llegando a conclusiones muy diferentes sobre el futuro.
Comprender lo que construyó el grupo más seguro de sí mismo, y lo que se necesitó para llegar hasta ahí, resulta útil para cualquiera que se encuentre en las primeras etapas de ese camino.



